Ateos de habla hispana
 

La fe y sus razones

Los ateos generalmente no utilizamos muletillas como gracias a dios, si dios quiere, dios mediante y demás; esto hace que los creyentes más imbuidos, entre los que contamos parientes y amigos, sospechen nuestra posición distante frente a las religiones, lo que generalmente ocasiona diálogos que a veces se transforman en acaloradas discusiones por obra y gracia del desespero que nos causa escuchar las motivaciones más excéntricas a la hora de defender la creencia en un ser supremo amoroso; o por la comezón que siente nuestro interlocutor al enterarse de nuestro “problema”.

Pese a que nuestra posición es crítica y hace uso de la lógica elemental para llegar a las mentes más encantadas con la magia del “creador”. Estas personas, en el mejor de los casos, terminan diciendo que la fe no es algo que se pueda razonar (cosa totalmente cierta) y, aún así, el desentono que sienten entre nuestras razones y sus creencias no es motivación suficiente para que se tomen la libertad de reconocer que nuestro punto de vista es interesante y merece ser analizado. Debe comprenderse que arriesgarse a derribar una montaña de mitos y dogmas amontonada desde la infancia no es algo que pueda considerarse campantemente. Ser también lógicos y consecuentes con este último detalle es menester para conservar nuestra integridad emocional y cardíaca.


Pero tal vez una de las excusas que más frecuentemente escuchamos y que nos inquieta es que la religión tiene el poder de cambiar el comportamiento inadecuado de algunos individuos. Abundan los casos de drogadictos, alcohólicos, asesinos e incluso violadores que, después de haber tomado las medidas psicológicas y terapéuticas de rigor, sin resultados positivos, terminan cambiando por completo su actitud peligrosa o autodestructiva después de ingresar a algún culto (generalmente protestante) en el que, según ellos, fueron transformados por el poder de dios.

Los familiares y amigos de estas personas ven como algo positivo que dejen de ser problemas para el sistema penal y a cambio se fanaticen hablando todo el tiempo de dios, envejeciendo su guardarropa y perfumando la biblia con grajo axilar. Hasta un ateo puede quedar sobrecogido ante la conveniencia religiosa en estos casos.

Sin embargo, esta terapia alucinatoria para el individuo tiene graves consecuencias para la sociedad. El mundo necesita más humanistas, personas con criterio científico, que estén dispuestas a aportar su intelecto en pro de objetivos más altruistas, sin necesidad de recibir amenazas post-mortem. La humanidad necesita recuperar el tiempo perdido en la Edad Oscura. Esta etapa triste de nuestra historia que le debemos al fanatismo podría volver si nos permitimos complacer a seres imaginarios olvidándonos de las verdaderas necesidades de nuestra sociedad. Es como ceder a las peticiones de un secuestrador, sabiendo que esto es incentivo para que haya más raptos extorsivos.

El que ha sido “convertido y salvo”, considera que debe compartir su dicha (que en realidad es el reemplazo de una turbación por otra). De esta forma comunica su deslumbramiento con una alta dosis de emotividad que roza con el sentimentalismo barato. No es difícil contagiarse de este atolondramiento, en realidad es un mecanismo de defensa mental que nos lleva a tomar el camino más fácil, pretendiendo que nuestro problema se soluciona sustituyéndolo con supersticiones.

Miles de muertes anuales por cortesía del vaticano

¿Qué tienen en común Polonia, El Salvador y Nicaragua? Todos ellos están en gran medida bajo la influencia de la Iglesia Católica. ¿Qué más tienen en común? Todos ellos han hecho prevalecer la doctrina católica sobre la discusión de la viabilidad y aspectos legales del aborto y, en el caso de los dos últimos países mencionados, el aborto está prohibido, incluso si el embarazo pone en peligro la vida de la madre.

El Instituto Guttmacher, reveló hace poco que unas 70.000 mujeres mueren anualmente y muchas más sufren lesiones terribles como resultado de ser forzadas a realizarse abortos ilegales e inseguros. Casi todos estos casos fueron en países con leyes restrictivas.

El Alan Guttmacher Institute (AGI, por sus siglas en inglés - Instituto Alan Guttmacher), es una organización independiente exenta de impuestos, con oficinas en Nueva York y Washington D.C. Fue establecido en 1968 para llevar a cabo "investigaciones y análisis de las políticas, así como educación en el área de la salud reproductiva, los derechos reproductivos y la población".


"Prácticamente todos los abortos en África en América Latina y el Caribe eran inseguros", dice el informe. En Asia, los procedimientos de seguridad superaban en número a los inseguros debido a la gran cantidad de abortos legales en China. La mayoría de los casos de Europa y casi todos en América del Norte estaban a salvo.

"Para cambiar esta tendencia, es necesario hacer énfasis en la prevención de embarazos no deseados, pero en muchos países hay poco asesoramiento sobre planificación familiar y los productos anticonceptivos son escasos. "La mujer seguirá preguntándose sobre la legalidad o ilegalidad del aborto, siempre que la necesidad insatisfecha de anticonceptivos siga alta", dijo la Dra. Sharon Camp, presidenta del Instituto Guttmacher. "Con suficiente voluntad política podremos asegurar que ninguna mujer tenga que morir para poner fin a un embarazo no deseado ni previsto.”

Así como la pérdida terrible e innecesaria de vidas, las economías de estos países están afectadas por una presión adicional sobre el sistema de salud, ya que las mujeres afectadas en los abortos clandestinos se ven obligadas a acudir a hospitales para recibir tratamiento especial.

El Vaticano no es el único culpable en este ámbito, aunque su obstinación letal merece tener la mayor parte de la culpa. Mientras muchos países luchan por reformar sus leyes, la iglesia católica hace todo lo posible por intervenir en las decisiones que sólo conciernen a los poderes legislativos, ejerciendo presión con el argumento de la lucha por la vida, algo difícil de creer viniendo de una institución históricamente genocida.

El Instituto Guttmacher también es crítico del ex Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, quien, bajo la influencia del protestantismo de derecha, quitó la financiación de cualquier organización de planificación familiar en el extranjero que tuviera algo que ver con el aborto - incluso si sólo participaba con asesoramiento. El Instituto Guttmacher llama a la era de Bush "la década perdida". Sin duda, debemos considerar el reinado del Vaticano como los "milenios perdidos".

Afortunadamente, Obama ha revertido las políticas intolerantes de Bush y poco a poco la anticoncepción se filtra de nuevo en los países que lo necesitan desesperadamente. Los condones no son la respuesta completa, por supuesto. En los países donde las mujeres son poco más que inmuebles, los hombres no siempre consienten el uso de los preservativos, ya que los anticonceptivos farmacéuticos dan a las mujeres el control sobre sus cuerpos.

Una vez más, el dogmatismo, inflexible de la Iglesia Católica busca la manera de establecer el control. Su intransigencia mata a personas inocentes. Sus "enseñanzas" contribuyen enormemente con la miseria y el dolor en todo el mundo. ¿Cuándo las Naciones Unidas dejarán en claro que las exigencias religiosas no deben intervenir en las políticas que tienen el potencial para salvar vidas?

Artículo original de:

Filosofía del ateísmo (hace 50 años)

(Alocución del 20 de febrero 1960, En la estación de Radio WIME, Miami, Florida)


Buenas noches damas y caballeros.
Les habla Joseph Lewis.


Aunque de niño fui instruido en la religión de mis padres, nunca estuve bajo el hechizo de la formación religiosa el tiempo suficiente para que enredara mi mente y no fuera capaz de ver cualquier otro punto de vista.


Nunca fui entrenado para abrazar la causa del ateísmo. Llegué al ateísmo como el resultado de un pensamiento independiente y auto-estudio.


Saqué mis conclusiones después de un análisis completo y un examen imparcial de los diferentes credos religiosos y los diferentes sistemas filosóficos. En mi estudio de los diferentes campos del pensamiento, no he encontrado la filosofía que contenga tantas verdades, y nos inspire con tanto valor, como el ateísmo. El ateísmo nos prepara para enfrentar la vida, con su multitud de pruebas y tribulaciones, mejor que cualquier otro código de vida que aún no he podido encontrar. Se basa en las raíces mismas de la vida. Su fundamento se basa en la naturaleza, sin lo superfluo ni prendas de vestir falsas. Ni la farsa ni el desastre se le adjuntan.


El ateísmo se eleva por encima de credos, y pone a la humanidad a un plano. No puede haber "pueblo elegido" en la filosofía atea. No hay rodillas en el ateísmo, ni ruegos, ni oraciones, ni amortizaciones de sacrificio; no hay revelaciones "divinas", no se lava la sangre del cordero, no hay cruzadas, ni masacres, ni guerras santas, ni cielo, ni infierno, ni el purgatorio, ni recompensas ni castigos tontos y vengativos, no hay Cristos, y no hay salvadores, no hay demonios ni fantasmas, y no hay dioses.


El ateísmo rompe las barreras de las nacionalidades y, como, "un toque de la naturaleza hace que el mundo entero sea familiar". Los sistemas de la religión tribal hacen a la gente intolerante.


El ateísmo es una filosofía vigorosa y valiente, sin miedo de enfrentarse a los problemas de la vida, y no tiene miedo a confesar que hay problemas aún por resolver. No pretende que nos ha resuelto todas las preguntas del universo, pero sí afirma que ha descubierto el enfoque, y aprendió el método de solución.


Se ha dedicado a una búsqueda apasionada de la verdad. Cree que la verdad por la verdad es el más alto ideal, y que la virtud es su propia recompensa.


Sabe que el amor de la humanidad es un ideal más alto que el amor de un dios. No podemos ayudar a dios, pero podemos ayudar a la humanidad. "Manos que ayudan son muchísimo mejor que labios que rezan”.


El ateísmo es una filosofía auto-suficiente. Lo hace a uno intelectualmente libre. Muy entusiasmado por la emancipación mental nos enfrenta al universo sin miedo de fantasmas o dioses. Enseña al hombre que a menos que dedique sus energías y se aplique a sí mismo de todo corazón a la tarea que se desea alcanzar, el cumplimiento no se hará. Se le advierte que cualquier confianza en las oraciones, o ayudas "divinas", será un amargo desengaño.


A la filosofía del ateísmo pertenece el crédito de robar a la muerte de su horror y su terror. Y la abolición del infierno.


Si el ateísmo marca en la pizarra del universo una incógnita, la escribe con el propósito de afirmar que hay preguntas sin respuestas. ¿No es mejor poner un signo de interrogación en un problema mientras se busca una respuesta que poner la etiqueta de "Dios" y considerar el asunto resuelto? ¿Acaso la palabra "dios" no confunde y hace más difícil la solución, asumiendo la conclusión de que es totalmente infundado y palpablemente absurdo?


"Dios", dijo Espinosa, "es el asilo de la ignorancia". Mejor descripción no ha sido pronunciada. Shelley dijo que dios era una hipótesis, y, como tal, la prueba requerida. ¿Puede un ministro de cualquier culto de cualquier religión ofrecer la prueba? Hechos y no simplemente opiniones son lo que queremos. La emotividad no es un sustituto de la verdad.


Si el ateísmo es a veces llamado una filosofía "negativa", es porque las condiciones de vida hacen que una filosofía negativa sea más adecuada para satisfacer las exigencias de la existencia, y sólo en ese sentido puede ser llamado "negativo". Algunos ministros de la religión por ignorancia, llaman ateísmo la filosofía "negativa" porque el ateísmo debe primero destruir la monumental ignorancia y la superstición degradante con la que la religión, a lo largo de los siglos, tan desvergonzadamente ha embrutecido el cerebro del hombre.


Una actitud negativa en la vida a veces es esencial para el curso correcto. La vida en sí muy a menudo depende de la negación. Se trata de una actitud negativa cuando somos cautelosos acerca de comer en exceso. Se trata de una actitud negativa cuando no damos rienda suelta a nuestros impulsos. Y en muchas ocasiones, he visto ilustrado el hecho de que la palabra más difícil en nuestra lengua para pronunciar la palabra "¡No!" Es sólo cuando tenemos la valentía de decir NO a ciertas “tentaciones” que podemos evitar las consecuencias que son el resultado de ajustarse a dichas “tentaciones”.


El hombre se encuentra totalmente discapacitado y mal equipado en el universo para hacer frente a los hechos y las condiciones de vida. Se deben superar las ilusiones y las fuerzas engañosas que están para siempre presentes en la naturaleza. Cuando la luz de la inteligencia sale por primera vez de la mentalidad del hombre, se encuentra en un mundo desértico, un mundo hediondo con pestes y población de animales y gente gritando brutal y salvaje. No es de extrañar que el intelecto distorsionado del hombre haya dado lugar a una serie de ideas acerca de dios, que nos hace estremecer en su fealdad. Su imaginación primitiva concibió dioses de múltiples cabezas, grotescos, con varios órganos, ojos innumerables. Con el fin de que el hombre pueda pensar con claridad y racionalidad en los hechos de la vida, todos estos conceptos deben ser destruidos. Esa es sólo una de las tareas del ateísmo. "Para liberar a un hombre de error hay que dar, no quitar", dijo Schopenhauer.


Algunos de nuestros actuales colegas, emancipados en la medida en que ya no aceptan las deidades, como "Jehová", claman por un nuevo concepto de dios. Quieren algo para poner en el lugar de lo que se ha quitado. ¿Quieren también un sustituto para el infierno?


¿Alguien sería tan amable de decirme si que necesitamos un nuevo concepto de Dios? ¿No hemos tenido suficiente dioses? ¿No es una tarea suficientemente difícil librarse de la aglomeración, que ya ha afectado a la raza humana? Les ruego que no contaminemos más el cielo con estas criaturas espantosas y los terribles monstruos de las alucinaciones religiosas.


Los ministros también se complacen en decir que el ateísmo es dogmático y destructivo. Si se llama ateísmo dogmático es porque el dogmatismo es la ley de la naturaleza. Un hecho es lo más tenaz en el mundo. La materia insiste en ocupar el espacio por sí mismo y el movimiento continuará en movimiento, independientemente de las opiniones al respecto.


El ateísmo es destructiva en el mismo sentido que Colón fue un destructor, cuando corrigió la concepción errónea, inducida por falsas ideas teológicas, de la horizontalidad de la tierra, cuando navegó a través del océano y probó la redondez del planeta en que vivimos .


El ateísmo es destructivo así como Galileo fue un destructor cuando se corrigió la concepción errónea, inducida por falsas ideas teológicas, sobre la existencia de una sola luna, cuando descubrió los satélites de Júpiter.


¿Es un médico destructivo cuando cura a un paciente de la enfermedad?


Y así en toda la historia del progreso intelectual esta es una actitud presente. Llámelo negativo, llámelo dogmático, llámelo destructivo, llámelo como quiera. Es la fuente principal de progreso.


Toda gran reforma que se ha efectuado no sólo ha consistido en hacer algo nuevo, sino en deshacer algo viejo.


¿Cuál es la hipocresía de los ministros de la religión al llamar ateísmo una filosofía negativa, cuando sus propios diez mandamientos son una serie de "No debes"?


Pero el ateísmo es además de agresivo y militante una filosofía constructiva. Está interesada en el AQUÍ y AHORA. Se encuentran aquí bastantes problemas que requieren solución inmediata.


El ateísmo no puede quedarse de brazos cruzados y ver las injusticias que se cometen, ni permitir la explotación de los débiles por los fuertes. Su ideal es el establecimiento de la justicia, el hombre de justicia, aunque sea. Si el hombre espera que dios le dé de comer, morirá de hambre.


El ateísmo cree en la educación. Cree que se deben contar los hechos de la vida y revelar las verdades descubiertas, independientemente de a quien le choque. Está siempre listo y dispuesto a aceptar lo nuevo y desechar lo viejo. El ateísmo no cree que la misión del hombre sobre la tierra es amar y glorificar a Dios, pero sí cree en vivir esta vida, de modo que cuando se pasa, el mundo será un mejor sitio para vivir.


Ese es el ideal que ahora inspira más personas para ayudar a la humanidad en su ascenso, como nunca antes en la historia de la especie. Ese es el ideal que inspiró a Bruno, Galileo y Copérnico, que inspiró a Voltaire, Humboldt, y Garibaldi, que inspiró a Mark Twain, John Burroughs y Luther Burbank. Ese es el ideal que inspiró a Eva y Pierre Curie, los descubridores del radio, Henri Durant, el fundador de la Cruz Roja, Albert Einstein, y Thomas A. Edison.


Si el hombre quiere ayudar debe abandonar sus llamamientos a Dios. Se probará a sí mismo y hará eco de sus lamentos.


El ateísmo ha dado a la raza humana la monarquía intelectual del mundo. Cuando el gran Darwin descubrió la ley de los orígenes de las especies, fue llamado un ateo porque desmintió la creación especial del hombre. Cuando el químico entró en su laboratorio y descubrió la indestructibilidad de la materia, fue llamado ateo porque demostró la imposibilidad de un Creador. Cuando el astrónomo señaló con el dedo el cielo y exploró las regiones del espacio ilimitado, fue llamado ateo porque no encontró a dios dentro de los confines del espacio, no hay cielo en la región de sus exploraciones. Cuando el geólogo determinó la edad de la tierra a través de sus rocas y el suelo y las formaciones, fue llamado un ateo, porque él también destruyó la creencia en los seis días de la creación, y expuso la falsedad de la cosmogonía bíblica. Cuando el historiador volvió a tiempos antiguos y prehistóricos, y descubrió civilizaciones con conductas éticas altas y cultura moral, con logros intelectuales que siguen siendo una sorpresa para nosotros, fue llamado ateo porque expuso el mito de Adán, al descubierto los errores de Moisés, y marcó con el epíteto de fraude las órdenes de Jehová. Cuando el médico trató de aliviar el dolor y el sufrimiento del hombre, fue llamado ateo porque se negó a aceptar la enfermedad como una visita especial de un Dios vengativo. Todos los científicos que se niega a ser retenidos por estrechas limitaciones teológicas, y buscan la naturaleza de sus secretos, se convierten en ateos.


¿No le parece extraño que los ministros de la religión, que afirman ser los Vicarios de Dios y conocer la voluntad divina, no revelen al hombre el conocimiento que los infieles descubrir? "Donde hay tres estudiantes de la naturaleza hay dos ateos," es un viejo refrán.


Cuando la religión exprese un sentimiento más noble que el que figura en estas palabras de Robert G. Ingersoll, entonces, y sólo entonces, podrá asumir una actitud de superioridad. Él dijo:


"Llámame infiel, llámame ateo, llámame como quieras, intento tratar a mis hijos para que puedan escribir en mi lápida: « Quien yace aquí nunca nos dio un momento de dolor. De sus labios, ahora polvo, nunca llegó a nosotros una palabra poco amable. "


Comparen esta declaración con las palabras de Jesucristo, y luego decidan cual manto prefieren usar, cuando dijo:


" No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. "
(Mateo 10, 34, 38).


En nuestros días, vemos una revolución que está teniendo lugar en las filas de la religión. Vemos la fuerza manumisora de los grandes librepensadores del pasado con sus efectos sobre nuestra generación de la ruptura de las cadenas de la superstición que han esclavizado a la humanidad a una religión degradante.


Nuestra lucha hoy ya no es contra el teísmo. Los argumentos que fueron utilizados por librepensadores más de un siglo están siendo utilizados por el ministro liberal en contra de su hermano más ortodoxo. ¿Quién puede negar que se hayan hecho progresos, cuando muchos ministros repudian el teísmo? ¿Quién hoy puede exponerse al ridículo público y defender el teísmo de cara a la historia y los registros? En el nombre de Dios y por el amor de Dios, el Infierno, en toda su furia, se desató sobre la tierra. No es de extrañar que el teísmo esté siendo repudiado y negado. Al igual que César, el ministro religioso perderá todo respeto, antes podría haberse parado contra el mundo, pero ahora está aquí y nadie es tan pobre que le deba reverencia."


Incluso en nuestras facultades de teología, vemos la imposibilidad de tratar de aprovechar un hombre de inteligencia con la brida del teísmo, y como el resultado de esta combinación imposible, hay un rechazo generalizado de la religión y todo lo que ello representa. Estamos asistiendo a un período de honestidad intelectual que hace de crédito incluso a los ministros de la religión. Hay un avance positivo y agresivo hacia los ideales del librepensamiento.


Y el tiempo no está muy lejano, cuando un ministro, quien toma el dinero para las oraciones por el llamado descanso del alma del hombre, le será cargado con la falsificación y el fraude al igual que otros están siendo detenidos por acciones similares de engaño.


¿Es la tendencia moderna perpetuar la religión, o está condenada a ocupar el mismo lugar en la historia como la institución de la esclavitud? ¿Y cómo es que se puede comparar la religión con la esclavitud? A lo largo de los siglos la religión ha encarcelado y encadenado y embrutecido el cerebro del hombre, así como la institución de la esclavitud ha maniatado y roto las extremidades del hombre. Cuando se hicieron esfuerzos para abolir la odiosa institución de la esclavitud, hubo muchos que por sus compromisos querían prolongar su existencia.


Y los esfuerzos de aquellos que hoy están comprometiendo con la religión y la toma de disculpas por sus crímenes del pasado, son sólo la prolongación de su existencia y hacen más difícil la tarea de erradicar esta lacra de la civilización. Están interfiriendo con la eliminación del peor obstáculo que ha bloqueado el progreso intelectual del hombre.


Hay algunos que afirman que la religión puede ser humanizada, pero ¿cómo humanizar algo que no admite la humanización? ¿Cómo se puede humanizar la ignorancia, la superstición y la brutalidad? ¿Se pueden humanizar un tornillo y su tuerca? ¿Se puede humanizar el auto de fe? Si pudiéramos humanizar la religión, entonces el sueño de los alquimistas se habría hecho realidad. Si pudiéramos humanizar la religión entonces una base metálica se podría convertirse en oro.


Gracias por escuchar.
Buenas noches.

Joseph Lewis (11 de junio de 1889 - 1968) fue un librepensador y ateo estadounidense que nació en Montgomery, Alabama. A la edad de nueve años dejó la escuela para encontrar un empleo y se formó en su mayor parte como autodidacta.

En 1920, Lewis se mudó a Nueva York donde se convirtió en el presidente de librepensadores de América (un título que se mantendría durante el resto de su vida).Luego comenzó su propia editorial, la Freethought Press Association, donde publicaba libros sobre el librepensamiento escrito por él mismo y otros.


El peso de las pruebas contra la religión

Se estila, últimamente, la estrategia de mostrar todas las posiciones filosóficas, políticas, religiosas y demás como opciones igualmente validas dentro de la diversidad. Ciertamente tenemos derecho a escoger en qué creemos y qué pensamos de nuestro universo y debemos ser respetados sin importar cuán absurdas parezcan nuestras posiciones.

La orientación de este blog prohíbe hacer mofa de los creyentes. Es justo y necesario. Pero es difícil tomar en serio los enfoques amañados de las religiones que apelan al respeto y aún así van contra las libertades individuales, tratando de mantenerse todavía en una esfera privilegiada, parasitando en las partidas presupuestales de los estados, sembrando su germen en las mentes infantiles y perpetuándose como dudosos paladines de la moral y la justicia.

La historia está hablando, está en vísperas de dictar su sentencia y no hay nada que los líderes religiosos puedan hacer para cambiarlo. Las religiones han cumplido a cabalidad su labor de dar las explicaciones sobre el origen de todo en las culturas sin herramientas idóneas para investigar. Ese ha sido su saludable aporte para el desarrollo humano y listo. Lo que vino después de eso no es digno de continuar: el estancamiento científico, la represión, la exclusión y los homicidios en su nombre son el legado que las religiones nunca debieron dejarnos antes de desaparecer. Ciertamente, no son indispensables las religiones para que las injusticias hayan ocurrido, pero cuánto sufrimiento nos habríamos ahorrado…

Tomemos en cuenta el peso de las pruebas contra las religiones:


  • Las religiones no son guías morales, encontramos en los escritos “sagrados” párrafos llenos de odio y venganza que a todas luces no son inspirados por algún ser bondadoso. Convenientemente, la teología (supongamos que esto es una ciencia) nos dice que esos fragmentos perversos son consecuencia de las concepciones que se tenían de la justicia en determinados momentos históricos. Cuando dicen esto reconocen tácitamente que dios (con minúscula) no es el autor de dichos textos; peor aún, insinúan que lo que nos parece ético si fue inspirado por dios y lo inadecuado es fruto de la opinión personal de los autores, empapada de cultura. Es decir, lo incomodo es obra del hombre y lo justo es obra del “señor”. No profundizaremos en esto pues ya hay quienes se encargan de estudiar los desvaríos literarios de Jehová y de Alá.



  • Muchas religiones creen firmemente en los relatos míticos sobre la “creación” otras afirman que es una forma folclórica de narrar lo que dios hizo lentamente sin contradecir las teorías y descubrimientos científicos. Esta última estratagema es la más patética, utilizar perversamente la ciencia para hacer creer que reafirma el imaginario popular. Ni siquiera en esto se ponen de acuerdo las religiones. ¿A cuál religión creerle? ¿a las radicales? ¿a las agazapadas? A ninguna. Todas divagan y afirman tener la verdad sin estudiar nada. Prefiero lanzar una hipótesis basándome en evidencias que creer firmemente en historias fantásticas.



  • Dios no se ve por ningún lado, apostar por la existencia de un mundo imperceptible e intangible con seres que dominan o influyen el “plano” físico es algo que la humanidad debió superar hace tiempo. El único espíritu que he sentido de alguien ha sido el que sale de las axilas. Somos materia pura. Por muy duro que nos parezca, sólo eso somos. En mis años mozos asistí a sesiones espiritistas, aprendí el tarot, jugué con la tabla ouija, he practicado las hechicerías de numerosos libros (entre ellos La Clavícula de Salomón y publicaciones de Editorial Ariel Esotérica) todo con tal de encontrar esa pequeña pista que me demuestre la posibilidad de ese algo inmaterial pero real y no he percibido más que fantasías, predicciones obvias. Fueron años perdidos de mi juventud. Tal vez hay algo en la constitución cerebral de algunos que nos hace más fuertes a este tipo de supersticiones.



  • ¿Que no he intentado buscar a Dios? Claro que lo intenté. ¿Cómo no hacerlo si toda mi familia es católica y en la ciudad donde crecí no conocí a un solo ateo? Me bautizaron, me confirmé (no sé por qué se llama confirmación, si a esa edad todo es confuso por obra y gracia del espíritu santo, con algo de análisis sólo puede confirmarse la locura colectiva) ¿Cómo no hacerlo si por conquistar a una hermosa chica evangélica ingresé a varios cultos con el propósito de sentir el toque del señor y, de paso, ligar a esta preciosidad? Sólo vi unos individuos contorsionándose al mejor estilo epiléptico. No hubo toque, ni experiencia diferente a la incertidumbre de mi salud mental. Ni siquiera el amor era suficiente motivo para presenciar tal espectáculo.

Es aquí cuando la posición del ateo, su respeto por las evidencias, se intenta menospreciar apelando al relativismo cognitivo (es curioso que quienes recurren a este ardid son los mismos que atacan al relativismo moral). Los autodenominados “guías morales de las civilizaciones” no sólo son seres humanos comunes y corrientes, incapaces de transmitir algún mensaje proveniente de dios, son tan comunes y corrientes que cometen crímenes y hacen obras de caridad como otras personas; la única diferencia es que estos individuos tienen una especie de salvoconducto cultural y a veces legal, que les permite seguir engañando a la gente a cambio de sus “buenas obras” y de ahorrarle al estado parte de su obligación social.

Son sólo unas pruebas, las que aporta mi experiencia, ustedes tendrán las suyas. Si quieren, pueden presentarlas aquí, a manera de comentarios. Son pruebas que condenan a las religiones a su extinción.

No faltan los creyentes que se atreven a refutarlas con “argumentos” sacados de la biblia. Tampoco faltan los ateos que ven difícil el cumplimiento de esta condena. Yo confío en el ser humano y en su capacidad de sobreponerse a sus propios errores.

Wílmer López

 
 
 
 
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